Historia de familia


Entre los años 80s y 90s, del siglo pasado, mi bisabuela materna Paula Miguel (la primera, de izquierda a derecha), se dedicó a la labores del campo y la venta de mezcal, que le traían de Santiago Matatlán, ¨Capital Mundial del Mezcal¨, en su casa, en la comunidad de San Gabriel Etla, donde se reunían algunas personas a degustar su copita de mezcal; observe que después de 3 copitas de mezcal, se alegraba el ambiente, se empezaban a escuchar pláticas interminables de las experiencias vividas, pasaban el tiempo entre juegos, charlas de amores y desamores, y de cómo ellos disfrutaban sus vidas al momento. Como todos, algún día, mi bisabuela partió de este mundo terrenal al mundo espiritual, dejando el legado de seguir promoviendo la cultura del mezcal, para ella, no solo fue la forma de ganarse la vida, sino lo que representa en nuestros pueblos, es una bebida típica, tradicional, que hermana y es consumida en todas las reuniones y fiestas oaxaqueñas, ¡sabemos! Que no solo es un producto que remedia o ensalza la vida cotidiana, también es utilizado como remedio para achacar algunos males, tal es el caso de que muchas personas agregan al mezcal hoja de mariguana para aliviar problemas reumáticos, hoy en día a esta fórmula se le conocen como mezcal 4:20 y es popular entre los jóvenes.

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